Los abusadores suelen ocultar su comportamiento tras excusas, carisma o manipulación. Pero lo cierto es que el abuso se trata de poder y control. Si tú o alguien que conoces tiene una relación y reconoce estas señales de alerta, debes saber que no estás solo. Cuantos más de estos comportamientos observes, más grave y potencialmente peligrosa puede ser la situación.
Insultar, burlarse, acusar, culpar, gritar, insultar, hacer comentarios o gestos humillantes.
Apresurarle a tomar decisiones haciéndole sentir culpable y con otras formas de intimidación, enfurruñarse, amenazar con retenerle dinero, manipular a los niños, decirle qué hacer.
Siempre afirmando tener la razón (insistiendo en que sus afirmaciones son “la verdad”), diciéndole qué hacer, tomando decisiones, usando la “lógica”.
Interrumpir, cambiar de tema, no escuchar ni responder, tergiversar tus palabras, menospreciarte frente a otras personas, decir cosas malas sobre tus amigos o familiares.
Mentir, ocultar información, engañarte, ser demasiado celoso.
No cumplir los acuerdos, no asumir una parte justa de la responsabilidad, negarse a ayudar con el cuidado de los niños o las tareas del hogar.
No expresar sentimientos, no dar apoyo, atención ni elogios, no respetar sentimientos, derechos ni opiniones.
Restarle importancia al comportamiento y no tomarlo en serio, decir que el abuso no ocurrió, desviar la responsabilidad del comportamiento abusivo, decir que uno lo causó.
Interferir con su trabajo o no dejarlo trabajar, negarse a darle o tomar su dinero, tomar las llaves de su auto o impedirle de alguna otra manera usar el auto; amenazarlo con denunciarlo a agencias de asistencia social u otras agencias de servicios sociales.
Abusar de drogas o alcohol, amenazar con suicidarse u otras formas de autolesión, decir o hacer deliberadamente cosas que tendrán consecuencias negativas (por ejemplo, decirle mal al jefe).
Impedirle o dificultarle ver a amigos o familiares; controlar llamadas telefónicas; decirle dónde puede y dónde no puede ir.
Realizar visitas o llamadas no invitadas; seguirlo; vigilarlo; avergonzarlo en público; negarse a irse cuando se lo pide.
Hacer gestos de enojo o amenazantes, usar el tamaño físico para intimidar, pararse en la puerta durante las discusiones, gritarle más que a usted, conducir de manera imprudente.
Destruir sus posesiones (por ejemplo, muebles), golpear las paredes, tirar y/o romper cosas.
Realizar y/o llevar a cabo amenazas de hacerle daño a usted o a otros.
Uso de armas, tener armas cerca que le atemoricen, amenazar o intentar matarle a usted o a sus seres queridos.
Ser violento con usted mismo, sus hijos, sus mascotas o con otras personas, abofeteando, golpeando, agarrando, pateando, estrangulando, empujando, mordiendo, quemando, apuñalando, disparando, etc.
Trato degradante basado en su sexo u orientación sexual, utilizando la fuerza o la coerción para obtener sexo o realizar actos sexuales.